viernes, 20 de febrero de 2009

Trampa en piso de estudiantes -- Gonzalo Camarero

En algunos pisos y edificios no se tiene en cuenta a la hora de construirlos que posteriormente deben ser totalmente habitables, y nos encontramos posibles trampas "mortales" como la siguiente:

Esto que parece una puerta de terraza normal y corriente, en realidad no lo es.

Únicamente tiene manilla para poder abrirla por uno de los lados (el que da a la parte interior de la casa), además, para terminar de rematar la faena, se abre empujándola (de cocina a terraza). Por lo que, en caso de que algún intrépido habitante, proceda a entrar en la terracita a, por ejemplo, poner la lavadora, y se le ocurre la infeliz idea de dejar la puerta casi cerrada para evitar que el calor de la casa escape, puede encontrarse en la situación de que en caso de producirse alguna corriente de aire y que ésta empuje la puerta. Se produzca el tan temido cierre de la misma, para más "inri", la manilla se encuentra perfectamente engrasada y al más mínimo golpe se desliza suavemente a su posición inicial (cerrada). Una vez encerrado poco se puede hacer, el panorama visto desde la parte exterior (terracita) es el siguiente:

Tendríamos tres opciones:

1) Romper el cristal de la puerta y liberarnos (con los costes que ello conlleva).

2) Pedir ayuda a voces (dificultado por el echo de que existe una segunda puerta que mitigaría el sonido).

3) En caso de disponer de móvil, llamar a alguien para que nos libere.


Tanto la opción 2, como la 3, tienen la restricción de que en caso de que los potenciales libertadores no tuviesen llaves de casa, habría que contratar a un cerrajero para poder acceder a la misma.

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